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Los recuerdos del «Gringo», autor de un grito de gol eterno.

Guillermo “Gringo” Álvarez, delantero hábil, rápido, punzante, efusivo y goleador. Supo formar una dupla de ataque temible con Federico Nieto y, entre sus más de 100 goles, todavía pareciera escucharse el grito de gol en la histórica final del 2002.

“Mis inicios en el fútbol fueron en el Barrio ATEPAM, lo hice en la canchita que estaba por calle Jujuy jugando con el “Tati” Campos y varios chicos más”, comenzó contando Guillermo. “Desde muy chico, 7 u 8 años, ya quería ser futbolista. Mi anhelo era jugar al fútbol porque me encantaba; le pedí a mi viejo que me lleve al club ya que yo iba a la cancha desde chiquito y veía “La Vicera” llena y quería ser futbolista”, comentó acerca de su llegada a Sporting.

Siguió contando: “así que me llevó (su padre) y cuando llegué al club no había categoría para los chicos de mi edad, recién me correspondía al año siguiente. Pero Ale Navarro, técnico de esa categoría, me aceptó. Me anotaron y quedé jugando con los chicos más grandes que yo”. Agregó que “todo ese año jugué con una categoría más grande hasta que al año siguiente ya había ingreso de chicos de la edad mía y fui a la categoría que me correspondía”.

De esa manera, el “Gringo” inició su carrera futbolística en el rojinegro y lo comentó de la siguiente manera: “recorrí todas las categorías en Sporting, la escuelita, las inferiores, las menores. Todas hasta jugar en Tercera y poder debutar en Primera”. Prosiguió, “uno lo vive con mucho entusiasmo y esperando cada sábado que se jugaban, en ese momento, las inferiores para ir y estar en contacto con la pelota”.

Sobre su ansiado debut en Primera, dijo que “me enteré el día viernes (previo al partido). Me acuerdo que, por lo general, los días jueves y viernes se hacía futbol, y Roberto Canutti era el D.T. de Primera División y me puso para el lado de los titulares y yo ya sabía ese viernes que posiblemente iba a ser titular, más allá que ya había debutado entrando desde el banco”.

“La sensación fue rara, linda, de muchos nervios porque en realidad estaba cumpliendo el objetivo o el deseo de cuando era chiquito”, manifestó. Además, agregó también que “fue una sensación de nerviosismo, una sensación linda, sensación de satisfacción. Muchas sensaciones. No me acuerdo como viví ese partido, pasaron muchos años que ya no me acuerdo, pero lo esperé con mucha ansiedad”. Finalizando con este punto, dijo que “ese viernes que me habían puesto para los titulares hasta el día anterior del partido no pude dormir bien de los nervios o de la ansiedad que tenía”.

Respecto a las miles de historias que le dejó el fútbol y “más teniendo de compañero a chicos como el “Gancho” (Sánchez), el “Chicha” (Nieto), Adrián Pérez, el “Mono” (Márquez)” hicimos que elija una: “nosotros con Adrián Pérez éramos los más chiquitos del plantel porque habíamos debutado y Sporting estaba jugando el Regional. Viajamos a Mar del Plata y con Adrián siempre andábamos juntos”. Siguió, “cuando llegamos al lugar donde nos íbamos a alojar, llegábamos justo para la hora del almuerzo; fuimos al sector del restorán y siento que Adrián me codeaba, me tocaba el codo, y me dice “mirá que empanada grande”, le pregunto dónde, me dice “allá en la heladera, mirá que empanada grande” y le digo “no es una empanada, campesino inútil, es media tarta”. Era una tarta por la mitad, y el gordo tenía un hambre bárbara que pensó que era una empanada grande. Hasta el día de hoy esa anécdota la contamos y nos morimos de risa”.

En referencia a su mayor virtud dentro de una cancha, el “Gringo” afirmó que “una de las virtudes que he tenido a lo largo de haber jugado era aguantar la pelota de espalda hacia el defensor. Era algo que por ahí no me costaba mucho y después fui perfeccionando, a medida que iba entrenando, la definición. Eso lo fui mejorando y gracias a Dios pude llegar a convertir varios goles”.

Siguiendo por este lado, habló sobre su trayectoria en el fútbol: “mis inicios fueron en Sporting, pero a los 18 años estuve un año en Newell’s Old Boys y al año regresé. Después pasé por Villa Mitre en la “B” Nacional, regresé a Sporting nuevamente y luego volví a Villa Mitre para un torneo Argentino “A”. En el 2005 me fui a Brown de Puerto Madryn en el cual me quedé 2 años, renové y después me llamaron de Gimnasia de Mendoza por un año y al segundo año renové. Estuve 2 años más ahí, luego estuve en Crucero del Norte, en Misiones, después me volví a Buenos Aires a jugar la “B” Metropolitana para el Club Comunicaciones, después pasé por Deportivo Guaymallén de Mendoza y regresé a Sporting para más tarde tomar la decisión de no jugar más”.

En tanto a los compañeros con los que compartió vestuario y lo asombraron, dijo que “fueron muchísimos, pero hay uno que me sorprendió mucho por la pegada, que es Rodrigo Marangoni (Brown de Madryn). La verdad que nunca vi a alguien que le pegué de la forma que le pegaba a la pelota ese chico, me sorprendió”.

“Una de las mayores alegrías fue sin duda el campeonato que ganamos en cancha de Rosario con el gol que me tocó hacer faltando 5 minutos. Esa fue una de las mayores alegrías en el futbol, hay otras, pero esa la recuerdo y es una alegría enorme”, comentaba el autor de uno de los goles mas importantes de la historia del club. Pero, por otra parte, sostuvo que “en el fútbol son más tristezas que alegrías en realidad. Me ha llegado tocar perder una final o semifinal. En realidad, tristezas hay más que alegrías”.

Al momento de preguntarle que significa Sporting para él, Guillermo dijo que “para mí es el club que me vio nacer, que me formó como jugador y como persona ya que recorrí todas las categorías, desde la escuelita hacia Primera División. Es el club que me dio la posibilidad de mostrarme, de hacerme conocido en la zona para pegar el salto para irme a jugar a categorías superiores”. Añadió que “estoy muy agradecido al club porque me formó, me enseñó muchas cosas y lo principal también es que me brindó varios amigos con los que hoy por hoy seguimos en contacto”.

“Muy bueno estos últimos años en lo deportivo. Sporting está peleando los primeros puestos habiendo logrado también un par de campeonatos y eso es muy importante porque el hincha lo pide así, lo exige así. Sporting es en la Liga uno de los clubes que más convoca y está bueno que, deportivamente hablando, le brindemos al hincha un equipo competitivo”, comentó el “Gringo” respecto a los cambios del club. “En lo institucional obviamente el club ha mejorado muchísimo en todos los aspectos: en el campo de juego, en la estructura, en el Enrique Mendizábal, los vestuarios, en obras que han hecho la Comisión junto a gente de apoyo”.

Agregó que “es fantástico lo que se está haciendo. Es uno de los clubes que más ha crecido en la Liga del Sur en todo sentido y estoy muy contento por todo lo que han hecho y lo que van a hacer. La verdad que es una institución que supera la Liga del Sur; yo creo que, obviamente todo depende la economía, estructuralmente tiene un estadio y unas instalaciones que pocos equipos en la provincia de Buenos Aires, solo provincia, lo tienen. Dios quiera con el tiempo pueda jugar otras instancias superiores”.

Para cerrar la nota, Guille nos contó sobre las amistades que le dejó este maravilloso deporte: “acá en Sporting me quedaron muchos amigos con los cuales seguimos en contacto; y después también en cada club que uno va pasando va dejando amistades. Eso es lo lindo del fútbol, que después de tanto tiempo que ha pasado y que no jugamos más sigo teniendo contacto con ex compañeros de Mendoza, de Misiones, de Puerto Madryn y obviamente de acá de Sporting”.

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