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Gabriel González: «Creo que el club está en uno de los mejores momentos de la historia».

Gabriel González, un defensor totalmente limpio. Tenía poca agresividad y lo demostró con su baja cantidad de tarjetas recibidas. Ah, y gran pateador de penales. Esta vez es momento de recordar su extensa trayectoria en el club, que lo llevó a convertirse en uno de los ídolos de los últimos años.

De niño, Gabi, tenía otra pasión además del fútbol, y lo contó de la siguiente manera: “de chico jugué al básquet y al fútbol jugaba en ‘el campito’ con mis amigos”. Esto hace creer que tuvo que elegir por uno de los dos deportes.

“Mi llegada al club fue en el año 1994. Arranqué a los 14 años y llegué junto con el “Mono”. Dejé de jugar al básquet, lo hice 2 años en Bahía Blanca, y cuando volví a Punta Alta hice fútbol y básquet hasta que el tiempo me lo permitió. Después tuve que elegir una actividad y elegí el fútbol”, confirmando lo que presentíamos.

Entrando en la etapa de cómo vivió ese tiempo en Sporting hasta su debut, Gabi comentó que “era un lindo grupo el de la ’80 (categoría); salíamos siempre segundos, increíble. Teníamos buen equipo, pero nos faltaba siempre un pasito para el campeonato”. Además, añadió que “la única vez que pudimos haber salido campeones, justo tocó un año en el que se sumaban las 4 categorías. Si era individual, salíamos campeones”.

En referencia a su debut en Primera División, “Gabito” expresó: “fue una alegría inmensa, no estuve nervioso por suerte. Fui al banco y después ingresé. Tal vez jugando de titular, las sensaciones hubiesen sido distintas”. Agregó que “ese primer partido fue un hexagonal, una final, que salimos campeones y que era clasificatorio a un Argentino”.

Entrando en detalle, González contó que fue en el año 1998 con Daniel Florit (DT), en un partido contra Tiro Federal: “Entré al minuto 90 porque el cordobés Ortiz, un jugador de experiencia, no quiso ingresar sobre la hora y me llamó a mí”. Siguió, “jugué 3 o 4 minutos, no mucho, pero me acuerdo que hice una falta sobre un costado, recibí algunas puteadas, pero la despejé de cabeza. Tuve un par de intervenciones más, después toco festejar y cambiamos camisetas, que todavía la tengo guardada porque fue el debut en Primera”. Pero no solo habló de su debut, sino del cotejo posterior, a lo que dijo: “al siguiente partido jugué de titular, contra Liniers, de ‘5’, y a los cinco minutos me sacaron amarilla que me condicionó todo el partido”.

Llegó el momento de contar algún recuerdo, episodio, o alguna anécdota que le haya quedado grabada para siempre. Con buena onda, “Carusito” comentó un episodio sucedido en el momento de disputar un ‘Torneo Argentino’: “fuimos de viaje a Lincoln y nos hospedamos en la “Vecindad del Chavo” (del 8). Era un desastre el lugar. El “Chicha”, que era el capitán, dijo “esta pieza es mía”. Tenía ventilador, cama matrimonial y mesita de luz. Al lado de él había una pieza que tenía 3 cuchetas y ahí durmieron 6 sin ventilador, era enero o febrero y hacía un calor increíble”. Relató que “el “Chicha” salió a dar un paseo, volvió y le habíamos sacado al patio toda la pieza. Tenía la cama, la mesita de luz, el ventilador, su ropa, todo tirado en el patio, hasta un inodoro que se lo pusimos ahí. Se acostó ahí y sacamos unas fotos. Le metió onda, estuvo muy bueno”.

“Hay miles anécdotas para recordar. Incluso en esa “Vecindad del Chavo” había una pieza que le decíamos “la cárcel”, porque tenía una ventanita de 30×30 cm. Estaban Marco Cossu y Ramoselli; pasó “Titi” Santanafesa preguntando quién estaba jugando con agua y le tiraron un baldazo de agua fría. Echó una puteada pero como siempre le metíamos onda; se río y la pasamos muy lindo”, continuó.

Volviendo al terreno de lo futbolístico, dejando de lado las anécdotas, Gabriel mencionó que la tranquilidad y el saber oír a los mayores fueron sus principales virtudes. “Son cosas que con el tiempo se fueron perdiendo, pero si el grande algo te dice por algo es y algo sabe. Así que una virtud fue la tranquilidad y saber escuchar a los más grandes y los consejos que me dio siempre mi papá, no hablaba mucho, pero me decía cosas cortitas y concretas para no equivocarme”, nombrando a su padre como un buen consejero.

Con respecto a su trayectoria como jugador, dijo lo siguiente: “debuté en el ’98 y jugué hasta el 2015, siempre en Sporting. Tuve algunas oportunidades de jugar Argentino “B” o Argentino “A”, pero hubo arreglos en el club y no fui. También pensé inconscientemente en no irme, y cuando se pudo dar un paso a la “B” Nacional en Godoy Cruz, fui. Pero la realidad era otra”.

Sin dejar escapar ningún detalle, contó su muy breve paso por el club mendocino y comentó que “iba con un pase de un año a préstamo y cuando llegué me encontré con técnicos que no me conocían, tampoco me querían, porque buscaban un jugador de más experiencia, que es entendible. Estuve 3 semanas. Los compañeros muy “piolas” todos y me acuerdo que estaba Enzo Pérez que casi deja de jugar al fútbol, pero siguió jugando y fue lo que fue”. Prosiguió, “lo que me quedó de malo es que en 3 semanas los técnicos no me dijeron ni buen día, era como un cono para ellos. Me llevó un representante que estaba peleado con los técnicos y por eso no fue una buena experiencia”.

“Viví el haber compartido entrenamientos y partidos con ellos. Jugamos un amistoso con Belgrano (Córdoba) y no hay mucha diferencia en lo futbolístico. Creo que cuando se empareja en lo físico y el vivir para el fútbol, muchos jugadores de la Liga podrían haber jugado en otro nivel”, siguió. “Me acuerdo que el chico que estaba de ‘4’ jugó en Primera luego, pero era la mitad del “Mono” Márquez. El “Mono” no llegó y este chico por estar ahí llegó. Tal vez el lugar y el momento son importantes para llegar un poco más alto”, cerró sobre esta etapa.

En la entrevista, Gabriel mencionó varios compañeros en distintos momentos. Al preguntarle sobre alguno en particular que lo haya dejado atónito, eligió a 2: “el “Chicha” (Nieto), que si se proponía jugar más arriba lo hubiese hecho; pero sintió un arraigo muy grande al club e inconscientemente, como otros, decidió no irse. Y el otro que más me sorprendió fue el “Pampa” Olivi”.

“La época que estuvo en Sporting (Olivi), fue intratable y de ahí pegó el salto. Nuestro equipo pudo haber ascendido, pero él se fue justo en play-off y era nuestro “as de espada”. Teníamos la valla menos vencida del torneo, defendíamos bien. La tirábamos para arriba y él hacía un gol, o una jugada de gol, o un penal. Fue un año increíble el que tuvo y lo pudimos disfrutar nosotros”, agregó sobre el gran jugador que pasó por el club rojinegro.

Sobre su mayor alegría, “Gabito” dijo lo más esperado quizás: “obviamente el campeonato del 2002. Llegábamos con una desventaja total, de visitante, con el clásico rival. Fue un sueño, algo increíble lo que vivimos”.

Pero al cruzarse de vereda, contó que “la mayor tristeza, a nivel personal, fue cuando estuvimos a punto de ascender al Argentino “A”. Jugamos la final contra Estudiantes de Río Cuarto en el 2001. Ese partido era un acceso a una final, teníamos que ganar de local y el jueves previo al partido tuve un accidente en la ruta. Me metí debajo de un camión, me salvé de milagro”. Casi entre lágrimas, agregó que “mi primer llanto fue cuando lo vi al “Sombra” (Ruben González) y a Canutti (Roberto) y me di cuenta que no podía jugar ese partido. Fue un dolor tremendo no haber podido jugar ese partido ya que estaba en un buen momento”.

Es tiempo de conversar del club. ¿Qué es Sporting para vos, Gabriel?: “Sporting para mí fue y es mi segunda casa. Iba todos los días a entrenar, a veces media hora antes y me iba media hora después. Se disfrutaba mucho el club, el grupo, los mates con el “Chueco” (Carlos Escobar)”.

“Cerca del final de mi carrera ya era papá y me llevaba más tiempo. Por ahí llegaba justo a entrenar y me iba volando ni bien terminaba. Eso fue una decisión que me hizo dejar de jugar, aunque me sentía bien. Fue doloroso el haber dejado, todavía se extraña, pero estamos yendo todos los domingos, hasta el año pasado, a alentar el equipo. Me gusta ver fútbol y mucho a Sporting”, dejando en claro su amor por el ‘sangre y luto’.

Continuando por este camino, respecto a los cambios que atravesó la entidad dijo que estos “están a la vista, fue increíble lo que se avanzó el Club en los últimos años”. Asimismo, comentó que “cuentan también con un grupo de “Todos AlParedón” que ha hecho muchas obras y los dirigentes que hace años que están también realizan obras y trabajo para conseguir dinero. Este último año fue impresionante lo que se está creciendo”.

“Ahora la institución cuenta con un club de bochas, se quiere hacer un buffet, contar con una cancha de Fútbol 5, las tribunas nuevas. El Club creció mucho en lo institucional, en cuanto a estructura, y en lo deportivo. Salimos campeones dos veces seguidas prácticamente, hace mucho que no lo hacíamos. Creo que el club está en uno de los mejores momentos de la historia”, agregó.

Para cerrar con la nota, Gabriel González comentó las amistades que le dejó el fútbol y dijo que “son muchísimas, por suerte siempre fueron grupos buenos. Por ejemplo, Martin Stagliano hace años que no lo veo, pero siempre nos mandamos algún mensaje. El otro día nos mandamos unas fotos que teníamos de mi debut”. Finalizó mencionando a “el “Chicha”, el “Mono”, el “Gringo”, “Foche”, el “Turu” Rodríguez. La lista es larga, si sigo nombrando quedo mal con alguno”.

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