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Federico Nieto: De ídolo a formador.

Entrevista realizada por Matias Soria y Maximiliano Gómez (Depto. de Prensa del Club Atlético Sporting).

Federico Hernán Nieto, “Chicha” para algunos. Goleador histórico, el segundo por debajo de Salvador Cicchini. Actualmente se encarga de coordinar y dirigir la Escuelita de Fútbol Infantil y Menor, del cual surgió para ser la figura que fue.

“Mi comienzo arranca en los años ‘82/’83 cuando se hace la Escuela de Fútbol que la funda mi abuelo Cecilio con mi papá y mi tío. Hacen una citación masiva en la cual se empieza a formar lo que era la Escuela de Fútbol desde la categoría ‘72, porque la ‘71 ya estaba participando en la Liga”, comienza relatando Federico, emblema total del Club.

Continúa diciendo que “en la primer fase de la Escuela, vienen chicos a partir de los años ‘72, ‘73 y algún ‘74 que era muy chico. Así se empiezan a formar las categorías. Hicieron la primer citación para ver qué pasaba y era terrible la cantidad de chicos que habían venido; y éramos poca gente porque se arrancó con mi tío, mi papá y mi abuelo y alguno más.” De esta manera, deja en claro que nunca pensaron que iban a lograr tanta convocatoria.

“A partir de ahí y en lo personal siempre estuve con mi papá, más allá de que era mucho más chico que las categorías que arrancaron y siempre me ponían en los planteles de los más grandes” comentó Nieto, haciendo saber que ya tenía el porte para ser un gran jugador. “Yo empecé con la categoría ‘72 y ‘73; después a medida que se fue rearmando todo jugué unos amistosos con la ‘72, pasé a la ‘73 donde si jugué y cuando estaba por arrancar con la categoría ‘74 arman la ‘75 y ahí me pongo a jugar yo porque es mi año de categoría”.

Llegó la parte sentimental. “Chicha” comenzó a recordar a sus compañeros de buena manera: “pasé desde el año ‘82/’83 hasta el año ‘92 que es cuando debuto. Desde ese año hasta el 23 de agosto que debuto en Primera pasé por todas las categorías de infantiles. Tuve la suerte de tener una categoría de infantiles que era bastante buena, salimos campeones los 4 años”. ¿Sus referentes? Mauro Laspada, Juan Ackerman y Oscar Tunessi. No se equivoca al decir que fue un lindo equipo…

“Esa fue una categoría espectacular en la cual el 60% termina jugando en 4ta más o menos porque después se fueron disolviendo por distintos motivos. Pero fue una que se mantuvo por muchos años, después pasamos a menores y algunos empezaron a jugar en tercera, otros en Primera” prosigue de buena manera hacia sus excompañeros.

Agosto de 1992, 23 de aquel mes para ser exactos, 17 años recién cumplidos, ¿qué pibe se lo iba a imaginar?. “Fue en el ‘92. Yo estaba jugando en la 4ta del Club y la semana previa al debut me llamaron a entrenar con la Primera, en muchos de los casos te llaman para completar equipo” acerca de su inicio en el primer equipo. Continúa: “esa semana fui; el técnico era Guillermo Tuya que iba a ver a los pibes de vez en cuándo y tenía referencia. Realmente no pensaba que iba a poder debutar en Primera todavía porque, si bien lo buscaba, pensaba que no era el momento ya que había muchos jugadores de afuera en ese momento” resaltando que era una chance poco vista.

“El Club estaba empezando a jugar el cuadrangular final, me llaman un jueves para hacer una práctica y entreno ese día, el viernes y me citan el domingo como número 17. Jugábamos contra Huracán de White en Bahía Blanca, me dijeron que me lleve el bolso porque ya querían que me vaya metiendo en el plantel” en referencia a las horas antes de su debut.

“Ese día fui a comer con el equipo y después de eso salimos para Bahía. Hasta ese entonces iba tranquilo porque para mí era número 17. Cuando estábamos pasando por el cementerio, se acerca Guillermo Tuya, se sienta al lado y me pregunta cómo estaba, que me parecía esto, cosas que le preguntan a los pibes cuando arrancan. Le dije que estaba tranquilo y ahí me dijo “no te lo quise decir antes, pero vas a jugar hoy de titular”. ¿Y qué sentiste? “A partir de ahí hasta la cancha de Olimpo sentía nervios, alegría, un montón de cosas que uno buscaba, pero no estaba preparado emocionalmente ni sospechaba que podía jugar”.

Así fue el salto, de “jugar un sábado en mi categoría pasé a jugar al otro fin de semana en cancha de Olimpo con muchísima gente de Sporting un cuadrangular con jugadores profesionales”.

Con respecto al cambio de categoría, el goleador comentó que “es muy grande, las charlas son otras, los roses son otros y madurás de golpe porque sos responsable de un montón de cosas ya que hay gente que vive de esto”. Volviendo a su debut, agrega: “fue muy bueno, lo hice ganando 2-1, entré de titular y metí la asistencia del primer gol a Pablo Díaz”.

Sobre la asistencia que dio, que no cualquiera lo hace con 17 años en su debut, detalló lo siguiente: “la fui disfrutando a medida que la iba viendo por televisión porque fue una jugada muy rápida y muy difícil para resolver en aquel entonces, pero me salió no sé si de casualidad o porque había leído más o menos la jugada”. Para cerrar sobre aquel día, comenta que “fue una alegría enorme haber compartido ese partido con jugadores que hasta hace una semana los veía en la tribuna y muy lejos. Mis viejos que estaban en la cancha y no sabían que jugaba, la gente que había…son recuerdos que no se te van más de la cabeza”.

¿Cómo siguió todo? “A partir de ahí fui al banco, entré en algún que otro partido del cuadrangular y ya a partir del próximo año empecé a entrenar con el plantel de Primera”.

Federico siempre tuvo una característica particular, que no todos logran tenerla. “Si hay algo que se me caracterizó es ser hincha de este Club y ser apasionado. Yo estoy desde los 6/7 años, tengo 45 y no recuerdo una etapa de mi vida haber estado ligado al Club. Lo viví a full y siempre como hincha, que quizás era algo que me jugaba en contra porque tenés que separar al jugador del hincha”.

Ahora bien, esas fueron sus sensaciones en su debut y al dar una asistencia. Pero cuando le tocó marcar su primer gol, no tenía forma de explicar lo que le pasaba por la cabeza sabiendo que desde un principio buscaba otra cosa en el Club: “lo único que quería era jugar en la Primera de Sporting. Imaginate que cuando hice el gol, que encima fue en un clásico, no sabía qué hacer, ni para donde ir, si abrazar a uno, abrazar a todos, tirarme arriba de las tribunas”.

Recuerdo imborrable, no solo para el sino para cualquier jugador que debute en las redes. “Es una cosa inolvidable y que no se puede explicar; aparte no recordás cómo fue. Después cuando lo ves en televisión en su momento lo disfrutas un poco más. Fue lo máximo. Algo soñado que se haga realidad en el Club que siempre quisiste jugar, es inexplicable. Estaba en un puesto donde iba a tener posibilidades de hacer goles y por suerte me pudo acompañar esa costumbre de hacer un gol”, y vaya que te acompaño…

Hiciste muchos, 157 para ser específicos, pero si tenés que elegir uno, ¿con cuál te quedas? “Con el segundo gol de la final del 2002 con Rosario del segundo partido, que ganamos 2-1. Teníamos que ganar si o si para acceder a la tercer final. En lo personal me quedo con ese”.

Anteriormente, “Chicha” habló de que si bien es un apasionado por Sporting, tenía que separar al hincha del jugador para que no le juegue en contra. Sobre esto, el goleador cuenta que “como jugador no se si me jugó alguna mala pasada. Quizás en algún partido llevar el hincha dentro te hacía actuar de una manera como que si no fueras hincha del club, porque me pasó en La Pampa cuando me tocó jugar algún clásico y no sentía ni el 2% de lo que se vive en un clásico acá, para mí era un partido normal”.

Continúa, “uno solamente es responsable de las cargadas que te toquen al otro día de perder o las felicitaciones al ganar. Sos parte de la alegría de mucha gente que va a la cancha por un tiempo; sos parte del Club de forma directa al ser partícipe de ganar un clásico o algún título”.

“A medida que uno se va haciendo más jugador, va agarrando más experiencia en otras situaciones. Y ahora cuando uno deja de jugar, deja el jugador de lado y te pones como hincha y sufrís porque sabés que desde el lugar en el que estás no podés hacer nada” refiriéndose a cómo vive los partidos actualmente. “A uno le toca estar del alambrado para afuera y más que un insulto para el rival o un aliento no puede hacer”.

“Fui uno de los tantos privilegiados en jugar en el Club y en el caso mío poder disfrutar 2 campeonatos, uno de los cuales lo ganamos con mi papá siendo el técnico y mi tío el ayudante. Son cosas imborrables que las valoras cuando te vas haciendo grande”, nos contaba el histórico goleador.

Siguiendo con Sporting, Federico habló acerca de sus primeros años en Primera y de lo que le costó la adaptación. “Era difícil porque fue saltar del Fútbol Menor a un plantel de Primera, era vivirlo de otra manera. A mí me marcó mucho que en los planteles que integraba había gente que vivía de esto, que no podía regalar nada. No podía faltar el respeto, ya sea en el entrenamiento, en los partidos, en los cuidados personales. Pasas de ser un pibe que quizás salías o hacías algo un día antes porque jugabas en menores, como se hace habitualmente, a cumplir con todos los entrenamientos. Cambiaba todo, pasabas a entrenar con hombres”.

“Si bien uno era un pibe estaba acostumbrado a otra cosa; costaba entrar a los grupos, no cualquiera entraba como lo es ahora. Antes para cambiarte en el vestuario de Primera tenías que ser jugador de Primera, tenía que pasar un tiempo para que te consideren y no tenías acceso a todo lo que tienen ahora” cuenta el entrevistado, trazando un paralelismo entre las viejas y nuevas épocas. “Antes tenías que pedir permiso para hacer algo porque había gente grande y se respetaba, o directamente no hacías nada. A mí nunca se me cruzó, siendo pibe, meterme al vestuario de Primera hasta el día que me dijeron que me podía cambiar. Los lugares cuando comíamos los domingos prácticamente estaban marcados, no te podías sentar en cualquier lado. Te hacían sentir el rigor, pero a la vez uno peleaba por estar ahí”.

Pero cuando arrancó, no había vuelta atrás. “Una vez que empecé a entrenar con los de Primera no me gustaba estar en el vestuario de los pibes, yo quería estar en el de Primera. Entonces uno entrenaba y se esforzaba para que ellos vieron que yo quería estar, tenía que madurar de golpe. Con el tiempo me pude empezar a cambiar con ellos, me dieron un lugar y así fue con todo”.

Sigue con el paralelismo y agrega que “hoy un pibe que sube de menores va a la utilería y te pide la ropa, antes ni pasabas por ahí. Hay cosas que se han mejorado para bien y otras que han perdido el valor, como a los que vienen de abajo que ya te vistan como jugador de Primera cuando no jugaste ni 10 partidos”. Además, nos dice que “eso es lo que confunde a los pibes de menores cuando llegan a los planteles de primera y tercera y están un año o dos dando vuelta y por ahí se enojan o se van del Club porque no pueden ingresar a un plantel”.

Por otra parte, les tiene comprensión diciendo que “no es fácil eso, hay que estar preparado y tener paciencia porque si uno llegó a jugar en tercera y te llamaron para jugar en Primera es por algo. De ahí te queda un pequeño camino, pero te lo tenés que ganar vos y algunas veces no alcanza con lo que hiciste en menores, sino que tenés que demostrar personalidad, ser un poco más inteligente, más frio en un montón de cosas para que evalúe el técnico al momento de jugar”.

Dejamos un poco de lado a Sporting, a la ciudad, a nuestro país mejor dicho, para hablar sobre Italia. Por si no sabían, el “Chicha” tuvo un paso por aquel país y lo recordaba así: “en lo personal una experiencia muy linda, impensada en su momento porque cuando me dijeron que estaba la posibilidad de irme a Italia a jugar a las categorías de ascenso lo veía muy lejos”.

“Me lo vino a decir Morilla, una persona que estuvo relacionada con el Club mucho tiempo y que lo conozco y que tenía mucha confianza, pero en el interior pensaba que era muy difícil”, sobre el momento en el que se lo comunicaron.

“Fui a Buenos Aires, ahí me recibió un representante que llevaba jugadores a Italia. Estuve entrenando en el predio de Quilmes con unas categorías más abajo, me vieron y me dijeron que en un mes y medio me iba a Italia, así de sencillo”, todo pintaba bien para la figura de Sporting. “Vine para acá, hice todo lo que tenía que hacer todavía pensando en que lo veía muy difícil. Al mes y medio me voy para Buenos Aires nuevamente, me hicieron el pasaporte y cuando me quise acordar ya estaba en Italia. Llegué a un lugar donde había 9 argentinos y que ellos los desparramaban por todo el futbol de ascenso y ahí depende de donde quedaban iniciaban la carrera para llegar a jugar lo más alto de alguna liga de ascenso”.

Por lo general, esos representantes los dejan en un club fijo a los jugadores, pero “en mi caso estuve en 3 clubes. En el primero por cupo de extranjeros no pude quedarme. Después fui a Potenza, que era un club que quedaba en el centro de Italia, donde estuve un mes y medio y quedé para jugar ahí”, si antes pintaba bien, ahora ya tenía la oportunidad.

“En lo personal era profesional porque me daban el departamento, la comida, el gimnasio. Iba a jugar al fútbol nada más y con la ilusión de estar un tiempito ahí y escalar a otra categoría para llegar hasta donde pueda”. Pero tampoco era tan fácil: “en el medio de todo eso se necesitaba el pasaporte y lo más importante que era firmar algún contrato que me lo tenía que dar en ese momento el Club”.

Acá es donde comienzan los problemas y, de a poco, terminar ese sueño de jugar en el extranjero. “En su primer momento pidieron 100 mil dólares para que yo me pueda quedar en Italia definitivo, pero al tener 24 años y no ser conocido era imposible. Hubo un par de charlas para ver si “aflojaban” pero se decidió quedarme 4 meses allá en competencia y pidieron 10 mil dólares, una plata que no se podía pagar”. Agrega que “la intención era que los dirigentes me dieran el pase como hicieron con todos los jugadores que pasaron por el Club salvo con el “Gringo” Álvarez que se tuvo que comprar el pase. Les decía (a los dirigentes) que me dieran el pase, que yo no me iba a olvidar del Club y si me iba bien lo primero que iba a hacer era mandar algo o hacer lo que tenga que hacer por Sporting”.

Como dijo anteriormente, al ser un apasionado por el Club “tenía las bases y el conocimiento de que nunca lo hubiese dejado tirado al Club con esas cosas. Si me hubiese ido bien con el fútbol profesional no iba a hacer falta que me diga que lleve ni pelotas, ni pecheras, ni lo que sea, obviamente depende al nivel que juegue. Pero en ese momento la Comisión no quería y me termino yendo de Potenza porque ya había pasado un mes y medio y no podía fichar”.

Todavía quedaba una esperanza. “Me fui a otro club en el norte de Italia, pero ya tenía 2 argentinos y tampoco había cupo. Se acercó la fecha de diciembre, la Visa se vencía y por la decisión de los dirigentes pegué la vuelta y se terminó toda la ilusión”.

Pese a eso, rescata algo positivo de su paso por el viejo continente. “En lo personal estuvo buena la experiencia de ir a un país donde no conocés nada, maduras de golpe. En Potenza, por ejemplo, estaba solo, no había ningún argentino y me tenía que desenvolver de la manera que podía”. También nos cuenta acerca del plantel que le tocó compartir allá y dice que “el grupo de jugadores con los que estuve en Potenza fue espectacular porque me llevaban los domingos a los clásicos, como si jugaran Boca-River. Me llevaban siempre con sus familias a ver los partidos. Tuve la oportunidad de integrar plantel con un jugador que estuvo en el Milan en el ‘92 y había 2 o 3 más que eran reconocidos en el ambiente de Italia y eso también me vino bien”.

“Lamentablemente en ese momento los dirigentes no tuvieron la capacidad de ver más allá la posibilidad de que un jugador del Club se vaya a un lugar y que le vaya bien para luego hacer negocio, más sabiendo que no me iba a olvidar nunca de Sporting”, con respecto a su pensamiento sobre la dirigencia de aquellos años.

Pero con esto último, nos entra la duda de que si le quedó rencor con los directivos de aquella época, a lo que responde: “no, ningún rencor. Quizás no tenía la experiencia y era gente que agarraba el Club y la mentalidad que tenían era distinta en que si a un jugador le iba bien podía progresar a la Institución”.

Trazando nuevamente un paralelismo, en este caso sobre la situación que le pasó, “Chicha” dice que “hoy 20 años después, teniendo la posibilidad de ir al Club tenemos un montón de chicos afuera, si bien no ha quedado ninguno en el profesionalismo tenemos más chances de que el Club progrese con la venta de un jugador que teniéndolo acá hasta los 37 años como estuve yo y sacarle provecho a un jugador cuando sabes que a este nivel no vive del futbol ni mucho menos”.

“Me da pena en algunas cosas, en amigos, como en su momento el “Gringo” Álvarez que vinieron a comprarlo y no lo vendieron, en retener jugadores en esa época cuando podían llegar a hacer las cosas bien”, comenta. “Tenés que tener la capacidad de hacer las cosas bien y si un jugador se fue, tratar de ganar un dinero con ese jugador para que el Club crezca y más en estos tiempos que de la única manera que el Club va a hacer un paso grande es si se vende un jugador”.

Con el pasar del tiempo, se dio cuenta de otras cuestiones, y una de ellas está relacionada al futuro de los chicos: “estos años estando en otra posición para el Club y teniendo experiencia de cómo se maneja ciertas cosas en el fútbol, uno le da la posibilidad a todos los chicos que puedan irse a que se vayan y que después está el sentido de pertenencia en cada jugador y que no se olviden del Club”.

“Hay muchas cosas en las que los jugadores tendrían, quizás, que hacer fuerza cuando se van para que cobre el Club, o crezca, o que mande para hacer pelotas, pecheras, botines, vestuarios, depende el nivel en el que esté. Yo no me hubiese olvidado nunca y, al contrario, iba a ayudar si quedaba en algún club y hubiese generado un dinero importante”, dejando en claro el amor que le tiene a Sporting.

“Ya está, de todo se aprende y hoy estoy de este lado, hay un montón de chicos que se han ido y ojalá uno pueda pegarla y que el día de mañana eso nos pueda generar un progreso importante como Institución”, siendo optimista para con los chicos que dirige.

Para finalizar con este tema, cierra diciendo que “no tengo rencor, pero si me hubiese gustado que haya gente más preparada, con un conocimiento de cómo se manejaba el fútbol que no era solamente retener un jugador hasta los 40 años. La idea era darle lugar a los pibes de abajo y los que estábamos formados y teníamos la chance de irnos, que nos dejaran ir”.

Volvemos a nuestro país, a nuestra ciudad, a Sporting. Se habló mucho en estos últimos años de la posibilidad que tenía el “rojinegro” de disputar un Torneo Federal. Nieto, por su parte, jugó el torneo Argentino con el Club y al preguntarle si existía mucha diferencia entre un certamen así y la Liga del Sur dijo que “sí existía una gran diferencia porque, imaginate que había equipos que los apoyaba directamente una provincia o alguien que hacía que conformaran equipos muy competitivos, caso de Brown de Madryn, caso de San Luis, algún equipo de Neuquén, de Roca… Equipos que se reforzaban con jugadores de otra categoría”.

“Después se fueron modificando los Argentinos y hasta se pueden haber desvalorizado lo que es Argentino C y B en calidad de jugadores. Ya después se abrió hasta el Argentino C y entraban equipos que prácticamente se armaban de la nada y competían y no es lo mismo”, continuaba.

“Se fue mejorando el nivel de Argentino A que es muy difícil, es casi como un Nacional B y se fue profesionalizando cada vez más. Creo que hoy por algo el Argentino B y C los sacaron y unificaron todo para levantar el nivel de lo que era antes, más que nada para el Argentino C que entraban equipos que no tenían ni cedes, ni cancha y eso hizo bajar el nivel”, comentaba el goleador. “Hoy por ejemplo lo que es el Argentino A es una diferencia abismal con lo que es Liga del Sur; si volvieran hacer Argentino B quizás levante un poco el nivel”, aclarando que no es sencillo diputar un torneo de categoría superior.

Para cerrar con su etapa como jugador de Sporting, tuvimos la necesidad de preguntarle si alguna vez había pensado en transformarse en la figura que fue. “Si vos me preguntas cuál era el deseo que tenía de chico, era poder llegar a Primera. Por lo pronto el objetivo en lo que respecta a eso lo cumplí y después al estar muy relacionado, en hacerme muy hincha y muy fanático eso jugó mucho en contra cuando tenía la posibilidad de irme, ya que me sentía muy cómodo”.

Pero también, el mismo goleador sabía que podía ser reconocido: “me tocó jugar en un puesto que, si a uno le va relativamente bien, es recordado de la forma en la que quizás hoy soy recordado porque uno estaba más allá de que tenga o no un partido malo: la posibilidad de hacer un gol, de ganar un partido, que la gente se acuerde de eso y quizás los años que llevo en el Club hizo que la gente me quiera un poco más que si no hubiese jugado tantos años”.

Lo vuelve a repetir, “el puesto para mí es fundamental porque hizo que casi siempre se hable del que hace goles. Quizás en ese aspecto es medio ingrato porque han pasado jugadores que tuvieron una trayectoria bastante importante y no se recuerda tanto”.

“Nunca pensé eso ni tampoco jugué para que la gente me tenga como figura, sino que jugué para Sporting con el afán de ganar cosas y nada más. Después en lo personal contento con la carrera que hice, pero también tuve mucha suerte porque me tocó una época dorada de Sporting que el 90% éramos jugadores del Club y eso también fue potenciando un montón de cosas”, dejando en claro que quería jugar y nada más.

Por otra parte, aclara que “como jugador tuve la suerte de crecer un poco más que otros jugadores, como le pasó al “Gringo” Álvarez, jugadores que también quedaron marcados en la historia del Club. Jugué sin importarme lo que iba a pasar el día de mañana, tal vez para que me recuerden como buena persona”.

Para finalizar con la entrevista, nos contó sobre su actualidad, su trabajo en la Escuela de Fútbol, tal vez el legado que ha recibido por parte de su familia. “Como yo arranqué pasando por el Fútbol Infantil y por el Fútbol Menor, también tengo el deseo de dirigir Primera en algún momento de mi vida. Uno cuando termina de jugar no quiere decir que sepa pararse frente al equipo y ser técnico”.

“Hice el curso de técnicos, soy profe y me gusta el tema de los chicos porque ves el crecimiento que van teniendo. También me sirve en lo personal para saber si realmente a medida que van pasando los años y voy dirigiendo pibes más grandes, la idea de juego de uno la entienden o lo que uno le quiere tratar de transmitirle le llega al jugador y sin querer he descubierto algo muy lindo que es la formación de los chicos en todo sentido”, comentaba sobre aquello que su familia también había encontrado en los chicos.

Por último, habla de que le queda un solo objetivo por cumplir con Sporting: “una vez que pase estas etapas quizás me tire a dirigir Primera. Alguna vez que se pueda conformar un equipo con la mayoría del Club, que ese es mi deseo, poder ser parte del cuerpo técnico ya sea como técnico o como gente del Club. Es un objetivo y es algo que lo pensaba cuando arranqué y lo sigo sosteniendo ahora que llevo 5 años y ojalá que se pueda dar en algún momento”.

Departamento de Prensa
Club Atlético Sporting

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